Karlovy Vary
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© Ladislav Renner

Karlovy Vary Alguien lo prefiere caliente

A mediados del siglo XIV, el rey checo Carlos IV descubrió que los manantiales termales que brotan en el valle del río Teplá poseen extraordinarios efectos curativos. Por ello mandó construir en medio del bosque un balneario al que pronto empezaron a llamar con su nombre (Karlovy Vary – Termas de Carlos). Siglos después se convirtió en el destino termal más importante de la República Checa. Déjate llevar por la palpitante vida de las cinco columnatas de Karlovy Vary donde también te sorprenderán gratamente los artistas callejeros o los pequeños comerciantes.

Para comprender qué tipo de extraordinaria energía descansa bajo la ciudad, la mejor opción es desplazarte a la Columnata Vřídelní (en español Columnata Termal) asentada sobre el géiser con las reservas de agua más importantes, llamada Vřídlo. Aquí, las aguas minerales que tienen una temperatura por encima de los 73°C emanan por la presión en un chorro que alcanza una altura de hasta 12 metros. Tras contemplar tal espectacular escena, no te pierdas la exposición instalada en la zona subterránea de la columnata, donde sabrás más sobre los extraños microorganismos perfectamente adaptados a estas condiciones extremas o aprenderás cómo se consigue sedimentar el agua termal en los souvenir de Karlovy Vary.

Manantiales curativos

Manantial de la Serpiente (Hadí pramen)

Temperatura del manantial 29 °C, mineralización 3 g/l, contenido de CO2 1600 mg/l, intensidad 1 l/min.

Brota en la Columnata del Parque, adonde fue llevado durante la renovación de la columnata en 2001.  Desde el punto de vista de accesibilidad para el público es el manantial más reciente de Karlovy Vary. Fue nombrado en memoria de las culebras que antes vivían con abundancia detrás de las columnatas.

Manantial del Parque (Sadový pramen)

Temperatura 39 °C, contenido de CO2 750 mg/l, intensidad 2 l/min.

Es muy popular entre los pacientes debido al alto contenido de dióxido de carbono disuelto y, por tanto, un sabor acido muy agradable. El agua del manantial se recoge en el patio de VLÚ; para que los pacientes se sientan cómodos, una parte del agua está llevada al nivel de la sala de entrada.

Manantial de la Libertad (Pramen Svobody)

Temperatura 60 °C, contenido de CO2 550 mg/l, intensidad 5 l/min.

Tan solo fue descubierto en 1865 a la hora de fundar las bases del edificio de Balneario III que se encuentra en su proximidad inmediata. Pronto se construyó una glorieta de madera encima del manantial.

Manantial de la Roca (Skalní pramen)

Temperatura 45 °C, contenido de CO2 650 mg/l, intensidad 2 l/min.

Originalmente brotaba directamente al río Teplá. En 1845 fue captado artificialmente por primera vez. El brote nuevo recibió el nombre de Manantial de la Roca. A finales del siglo XIX también fue incluido en el espacio de paseo de la Columnata del Molino.

Manantial de Libuše  (Pramen Libušin)

Temperatura 60 °C, contenido de CO2 550 mg/l, intensidad 3 l/min.

Es uno de varios manantiales curativos que se encuentran en la Columnata del Molino. Fue captado por primera vez a finales del siglo XIX durante la construcción de la Columnata del Molino en el sótano debajo del espacio para la orquesta.

Manantial del Príncipe Wenceslao I + II (Pramen Knížete Václava)

Temperatura I: 64 °C; II: Temperatura 60 °C, contenido de CO2 500 mg/l, intensidad I: 4 l/min. II. 2 l/min.

En 1784 apareció un manantial de agua caliente debajo de la roca. La roca entonces llegaba hasta el río Teplá. Más tarde cedió lugar a la construcción de la Columnata del Molino. Por la roca cercana de San Bernardo, el manantial antes se llamaba Manantial de Bernardo. El brote I. se encuentra en la Columnata del Molino, el brote II. en el espacio de paseo enfrente de la columnata.

Manantial del Molino (Mlýnský pramen)

Temperatura 53 °C, contenido de CO2 600 mg/l, intensidad 4,5 l/min.

Brota en la Columnata del Molino. El manantial era conocido ya en el siglo XVI y era muy popular sobre todo para los baños.  Encima de la fuente se encuentra un mural de mármol con el texto original latín de la "Oda a la Fuente Termal", escrita a principios del siglo XVI por el humanista checo Bohuslav Hasištejnský

Manantial de Rusalka (Pramen Rusalčin)

Temperatura 59 °C, contenido de CO2 600 mg/l, intensidad 4 l/min.

Brota en la Columnata del Molino. El antiguo Manantial Nuevo famoso en el que en los siglos XVIII y XIX se centró la atención de todos los clientes del balneario. Desde 1748 se elevó encima del manantial la columnata del Manantial Nuevo de madera. Los médicos del balneario entonces tenían sus consultas justo al lado del manantial.

Manantial de Carlos IV (Pramen Karla IV.)

Temperatura 64 °C, contenido de CO2 250–450 mg/l, intensidad 4,8 l/min.

Brota en la Columnata del Mercado. Según una leyenda antigua el fundador del balneario, el emperador y rey Carlos IV, curaba sus extremidades discapacitadas justo en este manantial. Encima de la fuente se encuentra un relieve de arenisca "El Descubrimiento de las Fuentes".

Fuente Termal (Vřídlo)

Temperatura 73,4 °C, contenido de CO2 400 mg/l, intensidad 2000 l/min.

Para el tratamiento de ingestión, el agua está llevada a cinco fuentes en la Columnata de la Fuente Termal. Se encuentra allí en su temperatura original (fuente A) y también enfriada a 50 °C (fuente B) y 30 °C (fuente C). Una de las fuentes de Vřídlo (Fuente Termal) es el famoso géiser que alcanza hasta 12 metros de altura en el vestíbulo de la Columnata de la Fuente Termal.

Manantial del Mercado (Tržní pramen)

Temperatura 62 °C, contenido de CO2 500 mg/l, intensidad 5 l/min.

Brota en la Columnata del Mercado. Según las inscripciones antiguas del siglo XVI, fue probablemente allí donde se encontraba el primer balneario de Karlovy Vary.

Manantial Inferior del Palacio (Zámecký dolní pramen)

Temperatura 61 °C, contenido de CO2 600 mg/l, intensidad 2,5 l/min.

Brota dentro de la antigua Columnata del Palacio (el Balneario del Palacio actual), construida a base de los planes del arquitecto vienés Ohmann. Detrás de la fuente se encuentra un relieve de arenisca que representa el "Espíritu de los Manantiales".

Manantial Superior del Palacio (Zámecký horní pramen)

Temperatura 61 °C, contenido de CO2 600 mg/l, intensidad 2,5 l/min.

El arquitecto vienés Ohmann se sirvió de la idea interesante de la Oficina Municipal de los Manantiales – llevar una parte pequeña del Manantial Inferior del Palacio, tras varias intervenciones en el sistema de recogida, a un nivel más elevado - un pabellón construido encima de esta fuente en 1912. Hoy día, los manantiales se recogen mediante pozos.

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Mapa

Tradicionalmente, se explotan como tratamiento termal los doce manantiales principales aunque el número total de las fuentes de Karlovy Vary es mucho más alto y algunas emanan directamente en el río Teplá o en los sótanos de las casas locales. Desde hace siglos, los beneficios de las aguas locales vienen atrayendo a una larga lista de personalidades célebres entre las que no faltan Johann Sebastian Bach, el zar Pedro I de Rusia, el Grande, Karl Marx, Sigmund Freud, numerosas estrellas de Hollywwod, desde Mary Pickford hasta Robert Redford. Entre los visitantes asiduos también aparece Johann Wolfgang von Goethe al que la ciudad le sedujo tanto que durante su vida la visitó en total hasta trece ocasiones.

Inspiración para Beethoven

Dicen que una melodía fue tocada con una trompeta por un cartero de Karlovy Vary, el cual inspiró a Ludwig van Beethoven para componer el motivo principal de su Obertura en Do mayor. El famoso compositor estuvo en la ciudad dos veces, en 1812, inscribiéndose imborrablemente en su historia.

Hasta el día de hoy, se recuerda el concierto benéfico de Beethoven dedicado al  balneario austríaco de Baden que en 1812 fue asolado por un gran incendio. Beethoven se presentó junto con el violinista italiano Giovanni Battista Polledro en la Sala Checa del hotel Pupp, ganándose absolutamente las simpatías del público. Puede ser que también se debiera al hecho de que Karlovy Vary hubiera sufrido, dos veces en su historia, una tragedia similar a la que afectó al balneario de Baden.

El ambiente vivo y alegre de la vida termal queda reflejada en la Octava Sinfonía de Beethoven en la que el compositor romántico alemán trabajó desde aquí. Uno de los testimonios de que el legado del gran músico sigue vivo en la ciudad es el tradicional festival de música “Jornadas de Beethoven”, que se celebra en agosto y durante el cual la Orquesta Sinfónica de Karlovy Vary presenta lo mejor de la obra de Beethoven. Y si lo prefieres puedes contemplar su propio monumento que consiste en una impresionante escultura de tamaño sobrenatural realizado por el escultor Hugo Uher.

Vacaciones fílmicas

Los últimos días de junio y los primeros de julio están consagrados en Karlovy Vary al festival de cine más prestigioso de Europa Central y del Este. Durante las dos semanas que se celebra el festival desfilan por la alfombra roja, situada frente al hotel Thermal, las mayores estrellas de la gran pantalla, y toda la ciudad se convierte en el escenario de una fiesta que no conoce fin.

La tradición del festival de Karlovy Vary se remonta al año 1947, aunque la primera revista fílmica, similar a ésta, a nivel nacional fue en la cercana ciudad de Mariánské Lázně que se le adelantó solo por un año. Durante la época comunista el festival fue incluido entre los eventos que eran similares y  se celebraban en Berlín, Venecia o Cannes, pero debido al aislamiento internacional que existía por aquel entonces, no llegaba a alcanzar un renombre merecido. Tan sólo después del año 1989 empieza a adquirir considerable reputación, atrayendo cada vez más la atención de los cineastas y cosechando cada vez más elogios por parte de los críticos. Estos saben muy bien que en Karlovy Vary a menudo aparecen autores hasta el momento poco conocidos, pero prometedores que en pocos años adquirirán fama mundial.

El festival no ofrece solo la posibilidad de ver excelentes películas, sino también de intercambiar conocimientos con otros cinéfilos. En el campamento donde se levantan las tiendas de campaña de los visitantes siempre reina un ambiente familiar, y si vas a una fiesta organizada en alguno de los numerosos bares de la ciudad seguramente no te sentirás desplazado.