Kuks
Republic Historias
Tan cerca de las estrellas Praga Los tesoros de la tierra Pálava Cuidados reales Mariánské Lázně Corazón espiritual de Moravia Olomouc Capital de la cerveza y de la cultura Pilsen Horizontes mágicos Macizo Central de Bohemia (České středohoří) Un cuento sin fin Český Krumlov La isla del arte bárroco Kuks Llave al Reino de Bohemia Loket Alguien lo prefiere caliente Karlovy Vary El lugar de la reconciliación Mikulov Al ritmo de la arquitectura Praga
© Ladislav Renner

Kuks La isla del arte bárroco

Muchos relatos de los tiempos del barroco empiezan con un milagro. Parece que la historia de Kuks comenzó con un engaño. A finales del siglo XVII, el dueño del señorío, el extravagante conde František Antonín Špork, invitó a una comisión de expertos, los de mayor renombre del reino, para investigar unos manantiales que brotaban en un pintoresco valle. La comisión dio un dictamen favorable indicando que se trataba de aguas medicinales. Lo cierto es que los análisis químicos modernos no han confirmado ninguna propiedad extraordinaria de estas aguas locales. 

La afirmación sobre los efectos beneficiosos de las aguas fue una mistificación que, sin embargo, dio origen a una de las joyas más impresionantes del arte barroco en el mundo. Literalmente a un ritmo febril, a ambos lados del valle del río Elba, así como en los bosques adyacentes, se levantó un complejo balneario, proyecto muy planificado hasta el más mínimodetalle. La fama del balneario se extendió rápidamente, y tal como deseaba su fundador, se convirtió en un centro popular de la vida social. De la misma forma que hacen los balnearios de hoy en día, el fundador de Kuks ponía especial énfasis no solo en los tratamientos ofrecidos, sino también en ofrecer actividades sociales para los visitantes.  En los tiempos de su mayor fama, Kuks realmente era un fenómeno excepcional en todos los sentidos.

En Kuks era posible observar distintas cosas antes nunca vistas, diversas creaciones artísticas, hechas por los artistas más destacados, distintas máquinas y equipos asombrosos de los cuales se contaban leyendas que contradecían la fe. La misma personalidad del conde Špork que quería tener en Kuks un pequeño Versalles con su vida agitada, atraía a muchos, sobre todo a los señores nobles que aquí podían entregarse a sus alegrías, en los extensos bosques bien cuidados... Además de la caza y el arte plástico, también existía el arte de la música. La música y la danza deleitaban a los invitados, las composiciones de teatro y de ópera ensalzaban sus mentes, el arte literario, se mantenía guardado en numerosos libros que los huéspedes tenían al alcance de su mano, los obligaba a reflexionar sobre los asuntos serios de la vida humana...Así la relata el cronista Halík, de Králův Dvůr

Los manantiales vertían sus aguas por una monumental escalera formando una gran cascada, decorada con esculturas de tritones, abajo las aguas se dirigían hacia una fuente con una escultura de Polifemo, que emitía música,  por medio de un ingenioso mecanismo ocultado en la espalda del dios de los ríos. A las orillas del río Elba, creció un hipódromo bordeado por una fila de enanos esculpidos en piedra. El balneario contaba con un escenario de teatro permanente, que durante la temporada, presentaba regularmente las mejores compañías de teatro del momento. Por su parte, la taberna Sol Dorado (en checo U Zlatého slunce) procuraba llenar los estómagos de los visitantes. Los bosques circundantes no solo sirvieron para el entretenimiento con la caza, mantenidos bajo la protección del celestial patrono de los cazadores San Huberto, sino también para la contemplación y la meditación. El escultor Matyáš Bernard Braun transformó las rocas de arena en una galería de esculturas a cielo abierto, algo único en el mundo, en la que destacan las figuras de los peregrinos Onufrius y Garín. Al mismo tiempo, el visitante de los densos bosques de Kuks podía encontrarse con peregrinos vivos que el conde Špork mantenía en su señorío. 

El propietario de Kuks no fue únicamente un gran mecenas del arte, sino también una persona con inclinaciones filantrópicas. Frente al complejo del balneario, a la orilla derecha del Elba, hizo construir un hospital para los veteranos de guerra.  La iglesia de la Santísima Trinidad, diseñada por el renombrado arquitecto italiano Giovanni Battista Alliprandi, domina la fachada del edificio del hospital. La cripta de la iglesia se convirtió en una tumba familiar, en la que también está enterrado el fundador de Kuks, el conde Špork. La obra artística culminante, que no ha sido superada por ninguna otra obra y que por sí misma sería suficiente para asegurar la fama de esta localidad, es una serie de estatuas alegóricas que representan las doce Virtudes y Vicios, instalada en la terraza del hospital. Esta obra maestra de Matyáš Bernard Braun, arriba mencionado, debió recordar a los invitados de Špork la contradicción que existe entre el bien y el mal, con lo cual devolvía una dimensión moral y espiritual a la vida despreocupada en el balneario. 

Lo que empezó simbólicamente con las aguas, también se acabó con las aguas. En 1740, el río Elba se desbordó y la inundación arrasó una gran parte del balneario. Los desastres ocasionados no fueron restablecidos por lo que el balneario ya nunca más volvió a funcionar. Además, en los siguientes siglos, el lugar fue golpeado por conflictos bélicos que afectaron a los alrededores de Kuks. Por desgracia sólo se conserva una parte del proyecto original del Kuks de Špork, concebido con tanta grandiosidad. Si reflexionamos en torno a la fugacidad de la vida en esta Tierra, el  arte barroco es una característica de ella como refleja el ambiente único que puedes vivenciar al visitar Kuks.